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9 de marzo de 2010

Sistema Integrado de Transporte: El monopolio para todos

Por Darío Salazar

Con el paro que se vivió en Bogotá se hicieron evidentes las consecuencias del neoliberalismo y el accionar del capital en el servicio público del transporte. Los pequeños transportadores necesitan seguir en el negocio. Estamos de acuerdo, quieren ganar y está bien en participarles, es más, la compra debe ser hecha por la ciudad, y constituirse en una empresa de todos; lo mismo el Sistema Integrado de Transporte. No como hicieron Mockus, Peñalosa y Lucho, que entregaron a pulpos anónimos que se lucran con Transmilenio. Lo mismo debe pasar con el Metro, debe ser de todos; de la ciudad, como la ETB, como la EAAB.

Vender nuestras empresas es un error que no podemos cometer. Propongo recomprar a Codensa, y volver a nuestra EEEB, pagar la plática que invirtieron y chao. Los servicios públicos deben ser de todos. Podemos tener accionistas que deben ser los mismos ciudadanos(as) y las utilidades deben servir para financiar a quienes necesitan salud, alimentación, cultura, recreación, vivienda. Esa es la verdadera seguridad social y democrática.

Concordante con esta reflexión, me permito traer el texto publicado en la Edición 48 de Sxxi, que a propósito del paro realizado en Bogotá por los transportadores, cobra validez y vale la pena volver a compartirlo.


Monopolio 100% para Bogotá. La gallina de los huevos de oro debe ser de todos

Transcurrir por las vías que hoy hacen parte del corredor de la III fase de Transmilenio es difícil, y los ciudadanos se resignan pensando que por allí van a tener en un futuro cercano, una forma de movilidad que aliviará sus tiempos de recorrido, así sea apretados o en condiciones asfixiantes, como sucede hoy con lo que ya conocemos.

La promesa del Metro se ve lejana, pero no perdemos la esperanza de que Bogotá lo tenga, porque ello hace parte de la infraestructura básica para movilizarse en cualquiera de los sentidos de la ciudad o salir de ella de manera más práctica. Pero ante tanta maravilla y orgullo, de lo cual los medios se han encargado de reforzar en el caso del Transmilenio, lo que nadie sabe, es de quién es en realidad esta empresa, y cuando se pregunta, siempre dicen que es una sociedad entre la ciudad y los operadores, y que sus resultados financieros se van en operación, o sea, la ciudad termina poniendo todo y ganando nada.

¿De quién son las calles, las avenidas, los semáforos, toda la infraestructura que tenemos como ciudad? No hay más dueño que los ciudadanos, y es nuestro capital social,

así que no se puede entender como nuestra clase política, permita que la ley del capital se trague nuestro patrimonio, nuestros recursos y fuera de ello, los ponga a su servicio, nos cobre y se quede con todo sin retribuir nada. Desde esta columna pido al Congreso de la República, al Concejo de Bogotá, a los ciudadanos(as), al alcalde Samuel Moreno, iniciar un movimiento por la bogotanización económica de Transmilenio, así como he pedido, desde antes que se construya, que el Metro no tenga otro dueño que Bogotá.

No es políticamente presentable ante los colombianos que el Polo Democrático Alternativo, como partido que gobierna a Bogotá, pase de agache frente a los temas de los servicios públicos y el transporte masivo, y es necesario que como partido de izquierda, pida, gestione y ejecute la democracia, en el amplio sentido de beneficiar con sus actos a las generaciones presentes y futuras. Permitir que Transmilenio siga siendo la gallina de los huevos de oro para unos pocos empresarios y socios, es permitir que muchos ciudadanos no tengan sustentabilidad en alimentación, educación, salud, recreación, cultura, seguridad social e infraestructura, en una ciudad que crece cada día en población desamparada, desplazada y empobrecida.

Es por ello mismo, que las políticas neoliberales que se han implementado en gobiernos anteriores, no pueden ser la misma carta de navegación de quienes representan los intereses de las mayorías, como debe ser el caso de quienes hoy gobiernan a Bogotá, ni podemos construir una ciudad para que solo los ricos se enriquezcan cada día más, mientras a los pobres les botan un refrigeriopara pasar el día. De acuerdo?

Cartilla Ecosociedad - poblaciones de Colombia






11 de febrero de 2010

Propuesta para la comunicación social, comunitaria, alternativa y ciudadana.

Como ciudadano, candidato a Senador, por el Polo con el 57, miembro activo del periodismo ecológico, social, comunitario y alternativo vengo apoyando y trabajando desde el proyecto de Ecosociedad, entre otras las siguientes propuestas de comunicación:

1. Por una sociedad de la información y comunicación que responda a la diversidad democrática y apoyada desde las instituciones y empresas del Estado, a través de la reglamentación de su obligatoriedad.

2. Por una comunicación comunitaria, ciudadana, creativa, cultural, que contribuya a la construcción de una sociedad solidaria, equitativa, participativa y sustentable.

3. Por un modelo de Cultura Comunicadora y Ciudadana de mediación, creación, fortalecimiento local, regional y nacional que genere acercamiento a nuestra multiplicidad y biodiversidad.

4. Por una comunicación veraz y oportuna, dinámica y actual, responsable y entretenida que fortalezca al ciudadano y sus organizaciones sociales uy comunitarias.

5. Por una comunicación interactiva, que genere enlace social y redes, con libre acceso a la información, libertad de expresión, control y veeduría ciudadana, crítica, propositiva y autogestionaria, de alta calidad técnica y contextual.

6. Por una comunicación para el enriquecimiento lícito de la identidad, mediante expresiones culturales locales, regionales y universales que proporcionen sentido a los principios de vida fundamentados en la construcción de una comunidad ecológica, democrática y solidaria.

7. Por una comunicación como sistema que propicie la convivencia, la reconciliació n ciudadana y la propiedad solidaria.

8. Por la democratizació n de los medios de comunicación, autogestión social y resistencia civil, creación colectiva y cultural con lenguaje de concertación y miradas proactivas.

9. Por el fortalecimeinto de una Opinión Pública y biodiversidad de puntos de vista.

Piénsese, Infórmese, Opínese, (y reprodúzcase. ..)

Con el apoyo del Proyecto Comuniquémonos por Nuestros Propios Medios..


http://dariosalazar57.blogspot.com/

http://www.sxxi. net

http://www.sxxi. net/impresos.php

http://www.sxxi. net/impresos/ /Sxxi.net- 54.pdf

http://www.facebook.com/group.php?gid=226615329499&ref=mf

http://www.gustavopetro.com/profile/salazarjosedario

http://www.youtube. com/watch? v=QC-LtSXXzyM

9 de febrero de 2010

De Copenhague 2009 a México 2010.La esperanza de América Latina


Todas las esperanzas estaban puestas en que con la llegada de Barak Obama a Copenhague y su encuentro con los poderosos del Planeta como China, India, Inglaterra, Alemania, Francia, Sudáfrica, Canadá, Brasil, se llegaría a un acuerdo que permitiera bajar las emisiones de CO2 de cada uno de los países responsables de la catástrofe climática que enfrenta la Tierra. Sin embargo, no fue así, no hubo consenso, ni compromiso.
Por qué se preguntaran muchos no se llegó a un acuerdo y la respuesta no hay que buscarla en los gobernantes sino en el sistema económico que existe en todos estos países.
Pese a que desde 1997, con el protocolo de Kioto se viene haciendo presión por parte de los ciudadanos conscientes del colapso a que nos está llevando el desarrollismo, ningún país se compromete a un acuerdo obligatorio en reducción de emisiones, sino todos lo quieren hacer voluntario, es decir no vinculante, con ello podrán permitir que sus industrias y sus sistemas obsoletos de producción y disposición de residuos sean manejados a su antojo.
Aunque la cita era para 193 Estados, y literalmente todos acudieron, solo 15 de ellos decidieron qué hacer y se reunieron a puerta cerrada, sin llegar por si mismos a un acuerdo que le mostrara a los habitantes del Planeta y especialmente a los niños la responsabilidad que los mayores tiene con su presente y su futuro.
No bastaron 13 jornadas de reunión día y noche de los negociadores de los países ricos, para comprometerse en disminuir sus emisiones y decidir el apoyo a los países con economías menos prósperas e igualmente menos contaminadores.
Lo que se pudo observar en Copenhague fue humillante y vergonzoso, en el sentido de ver a la mayoría de los países del orbe impotentes y secuestrados durante 13 días, a las decisiones que nunca se tomaron, mientras que en las afueras del principal centro de convenciones de Dinamarca se reprimía y se encarcelaba a las organizaciones y líderes ambientalistas, quienes eran la voz de la conciencia de todos quienes creemos en una oportunidad de vida mejor, es decir en una ecosociedad.
Ni que hablar de la delegación colombiana, plegada a los intereses de los poderosos, estirando la mano al fondo verde para que el gobierno pueda continuar administrando recursos que atornillen el mal manejo ambiental del país, justificando que nuestra contribución de CO2 es mínima, mientras nuestros ríos agonizan pestilentes y las ciudades intermedias crecen en cinturones de miseria, se hunden en los desperdicios y no hay agua potable.
De Copenhague a México hay un año y una reunión intermedia en mayo, en Alemania. Por el bien de nuestra especie y de la vida, cada día debemos redoblar nuestros esfuerzos en proteger el Planeta y hacer ver lo equivocado que está el modelo capitalista y su empeño por hacernos vivir una felicidad superflua y consumista.
América Latina y los demás países del mundo, deben unir su voz en México a la de Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, quienes fueron los únicos que se opusieron a la farsa de la ONU, en Copenhague, para mostrar que tenemos otra oportunidad y mostrar el camino a seguir, en la perspectiva de crear una sociedad ambiental y ecológicamente más amable para todos. La propuesta es que debemos seguir actuando en búsqueda de ese derecho.


Artículo del periódico sxxi.net - edición 53

5 de febrero de 2010

Ecosociedad - Humanismo Social y ambiental

Dicen los ancestrales indígenas que la naturaleza está muy disgustada con el hombre por la forma en que la ha ofendido. El aire, el agua y el suelo, están contaminados y el ser humano mantiene un modelo de vida que es el camino seguro a su desaparición. Explican que por ello, fenómenos como huracanes, tsunamis, terremotos, pestes, sequias y la misma guerra, es la forma como el planeta resolverá el problema con el ser que ha osado agredirle.

La Biblia por su parte, en Revelación o Apocalipsis, cuenta que a la humanidad le espera una devastación sin precedentes y solo aquellos que están en el sendero de la verdad tendrán la oportunidad de salir airosos y en el juicio, se podrá saber quiénes pueden seguir disfrutando del planeta vuelto un paraíso, donde las relaciones humanas estén basadas en un gobierno que no será humano, el cual garantizará la eternidad.

Sea una o las dos versiones ciertas, por algo están escritas, o sea han perpetuado en la tradición oral, indicando que definitivamente, estamos equivocados. El camino que hemos escogido no ha sido precisamente el del ser sino el del tener y en ese esquema la sociedad está haciendo un harakiri con su existencia.

El proyecto de Ecosociedad, busca realizar una reflexión continua en cada uno de nosotros y replantear lo que somos y lo que hacemos con nuestra vida, con nuestros semejantes, con la naturaleza, y la manera en que disponemos de lo que tenemos socialmente, para ayudar a quienes lo requieren.

Sin posar de espiritualistas o cristianos, lo cual debe ser, es necesario que lo que tiene el Estado, es decir lo que es público, sea distribuido de manera más equitativa y el que tiene dé y el que no tiene reciba y su proyecto de vida esté enfocado a su crecimiento como ser social económico, cultural y espiritual.

El capitalismo está en su fase superior y tendrán que venir, no un capitalismo humano, sino un humanismo que socialice el capital, o sea el patrimonio social, es decir el Estado. Hacia allá va el proyecto de Ecosociedad.

Este proyecto no es personal, es colectivo, y solo es posible con su participación.


Artículo del periódico sxxi.net - edición 54

4 de febrero de 2010

Día sin carro en Bogotá

Ecosociedad, construye Ecopersonas

Caminar y moverse en bicicleta, (sin olvidar los patines y la patineta) son las mejores opciones para movilizarse, no solo en el Día sin Carro, en Bogotá, sino todos los días.

Este ejemplo ojalá sea tomado por todas las ciudades de Colombia y el mundo, con ello contribuimos a nuestra salud y disminuimos el impacto contaminante sobre el planeta.

/“El aire, el aire, el ala del cristal,
el ave primigenia del espacio,
la gaviota errante, la traslúcida,
festín de los delfines invisibles.” acyc///